El rincón de la Ciencia                       

nº 25,   Febreo de 2004                       

Ciencia y Literatura

  I.S.S.N.: 1579-1149

La montaña de imán

J. L. López Lasala (IES Victoria Kent, Torrejón de Ardoz (Madrid)


Más cerca estamos de amar a los que nos odian,
que a los que nos aman más de lo que queremos.

La Rochefoucauld

 

Juan Dahlmann, protagonista del cuento "El Sur", de Jorge Luis Borges, lee el relato sobre la montaña de piedra imán en un ejemplar de Las Mil y Una Noches que cambiará su vida. Allí lo encontramos, en la Historia del tercer Saaluk, dentro, a su vez, de la Historia del mandadero y de las tres doncellas. El tercer Saaluk narra dos historias encadenadas por el mismo personaje. La primera de ellas es recogida y adaptada, con el título de La montaña de imán, por la célebre editorial de Saturnino Calleja en el tomo 40 de la serie de cuentos Pinocho-Chapete. Seguimos esta edición, sin fecha, pero que debe ser de los primeros años del siglo XX. Apenas hay cambios argumentales respecto al libro oriental, si bien Alá y una sandía son sustituidos por Dios y un melón, respectivamente.

Afán, hijo del rey Perafán, cuenta su peripecia a un príncipe que lo ha visto azotarse con unas disciplinas. A la muerte de su padre decide embarcarse con sus hombres para visitar las posesiones heredadas. Tras una violenta tempestad pierden el rumbo hasta que divisan una extraña montaña negra sobre una isla. Un piloto les advierte del peligro que les acecha: la montaña es una gran mina de imán que atrae fatídicamente las piezas metálicas de los navíos cercanos arrancando sus clavos de hierro hasta desbaratarlos. Sobre la cima se levanta una estatua de bronce, causante del maleficio: un jinete a caballo que perderá sus poderes al ser derribado al mar. Al siguiente día todos naufragan, pero Afán consigue alcanzar la orilla agarrado a una tabla. Por una escalera tallada en la roca sube la montaña hasta la cúpula que sostiene la estatua y pasa allí la noche. En sueños, un venerable viejo le dice lo que va a ocurrir: al despertar encontrará un arco de bronce con las tres flechas de plomo que podrán abatir al jinete. El mar crecerá hasta ocultar la montaña y un hombre de bronce lo recogerá en una barca y lo devolverá a su tierra si durante el trayecto no dice palabra alguna (o no pronuncia el nombre de Alá, en la versión del Saaluk). Así sucede, pero grita de alegría al ver tierra y la barca se hunde. Llega nadando a otra isla y duerme esa noche sin sospechar la nueva aventura que le espera por la mañana...

Por la mañana ve llegar una nave y se esconde para observar. Desembarcan diez esclavos, un anciano y un joven de unos quince años y todos se dirigen al centro de la isla. Allí remueven la tierra con palas hasta descubrir la trampa que da acceso a un foso, donde finalmente dejan encerrado al joven con abundantes provisiones. Cuando se marchan, Afán entra en el escondrijo, que no es tal, sino un aposento lujosamente decorado. Tranquiliza al joven y éste le cuenta su historia: su padre es un rico comerciante que, ante el temor de que sus enemigos puedan dañar a su único hijo, decide esconderlo hasta que pase el peligro. Afán también desea protegerlo: "Aquí estoy yo para defender a usted de los que quieren atentar contra su vida, y no le abandonaré mientras esté a su lado". Pasan los cuarenta días de peligro y lo celebran compartiendo un sabroso melón (una sandía, según el Saaluk). Afán se encarama a una cornisa para coger un cuchillo, pero cae con él en la mano y se lo clava mortalmente a su amigo. Desesperado, escapa de allí, pero aún tiene tiempo de ver cómo el anciano padre descubre el cuerpo ensangrentado de su hijo. Desde entonces, Afán, heredero del rey Perafán, peregrina sin rumbo, vive de la caridad de las gentes y se azota todos los días a la caída de la tarde. El príncipe que ha escuchado su desdichada aventura pone una limosna en su mano y se aleja.

¿Cabe algún comentario científico sobre esta narración? Entendemos que los barcos de Afán perdieran su rumbo por la alteración que la montaña de imán provocara en el magnetismo de las brújulas, pero ¿es posible que un imán, aunque de proporciones colosales, tenga tal capacidad de atracción que pueda arrancar el escaso metal de un barco antiguo, incluso de uno actual? ¿A qué distancia se produciría este efecto? ¿Qué otras variables habría que considerar?... Queden sin respuesta estas cuestiones, así como el misterioso destino de un joven que muere por el desmedido amor de un padre y un amigo. Hemos visto historias de imanes e historias como imanes, que se atraen unas a otras, como los relatos de Las Mil y Una Noches; pero también conocemos otros imanes, fatales atracciones, que son historias de amores excesivos que acaban con el objeto amado, a veces en su afán de protegerlo. No sabemos por qué, pero hay imanes que matan más que el de la montaña del cuento.

Para saber más...

Siguiendo la pista de la montaña de imán desde Borges hasta Las mil y una noches, hemos sabido que esta leyenda ya la recogía Plinio, en la antigua Roma, en uno de sus escritos sobre historia natural.

La versión de "La montaña de imán" que aparece en Las Mil y Una Noches puedes encontrarla en esta dirección:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/otras/1001/1001-04.htm

¿En qué se parecen Sherezade y Juan Dahlmann? Mucho han seducido a Borges las historias de Las Mil y Una Noches. De "El Sur", cuento donde incluye una referencia al relato que nos ocupa, dijo el propio autor que era "acaso mi mejor cuento". Pertenece a Ficciones (1944) y lo puedes leer en este enlace:

http://faculty.washington.edu/petersen/321/elsur.htm

En el Salón General de la Biblioteca Nacional de Madrid se puede consultar el curioso ejemplar de Saturnino Calleja de La montaña de imán. Las referencias son: 9/205316, 9/205317 ó 9/221339.

¡Tienes más cuento que Calleja!, decían nuestros abuelos. Si quieres saber algo sobre el famoso editor puedes empezar por aquí:

http://usuarios.lycos.es/meacuerdo/calleja2.htm

No hace mucho se publicó un libro sobre la labor educativa de la editorial de Calleja:

—Ruiz Berrio, J., Martínez Navarro, A., Colmenar, C. y Carreño, M, La editorial Calleja, un agente de modernización educativa en la Restauración, UNED, Madrid, 2002.

Y tenemos una referencia sobre esta obra:

http://www.unizar.es/cce/vjuan/calleja_al.htm