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Pasatiempos

(nº 21,   Abril-2003)

Sé verlas al revés (PS-21)                           

J. L. López Lasala  

Del mismo modo que hay personajes literarios, como Don Quijote, que con el paso del tiempo van adquiriendo una realidad humana, así también hay personas que casi sin darse cuenta se van transformando en auténticos personajes de novela. Pepito Pi, alias el "pi", mi profesor de Matemática Z, es uno de éstos. El otro día entró en clase andando hacia atrás, como volviendo sobre sus pasos, y todo para demostrar que los trayectos no varían recorridos al revés. El espacio, dijo, es capicúa. ¡Y ya quedaba relacionado con nuestra experiencia vital el problema que teníamos (tenéis) que resolver!:

¿Cuántos capicúas hay entre el número 1 y el 100.000?

Pero el "pi" está empeñado en que los otros profesores también sean personajes de su novela y, escudándose tras la palabra interdisciplinar, los ha convencido para que desarrollen en sus amadas asignaturas el tema transversal de la "capicuidad". Así, la profe de La música que a ti te gusta nos ha puesto Motu recto e contrario, un cánon escrito en forma de espejo de un tal Bach, compositor que no aparece en los libros de texto; con el profe de Plastilinas hemos modelado figuras simétricas; en otras clases se ha hablado del tiempo circular y de esa Historia que siempre se repite; pero la profe de Educación sexual, a pesar de nuestra insistencia, no ha querido relacionar con su materia esos números que se leen igual "por delante y por detrás". Hasta que llegó el de Lengua y puso esta frase en la pizarra para analizar:

¿Son mulas o cívicos alumnos?

Y todos nos ofendimos mucho, incluso después de saber que se trataba de un palíndromo, es decir, una especie de capicúa verbal, y que también utilizaron el de Iniciación a la Ética (La moral, claro, mal, no paraba de repetir), el de Reli, que nos contó la vida de una monja sorda (Así, mal oirá sor Rosario la misa), y la de Chascarrillos latinos, con una frase que compendiaba todo este embrollo: In girum imus nocte et consumimur igni (giramos en círculo en la noche y somos consumidos por el fuego). Pero ya estábamos un poco hartos y como Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina, ni aunque se la den en palíndromos, empezó a dar derechazos y reveses a su compañero Isaac, que estaba durmiendo, y que sólo despertó para continuar su sueño en Jefatura, junto a su agresora. La celosa delegada defendió la vigilia de Isaac, a quien conocía de sobra (Isaac no ronca así) y sugirió cómo corregir el comportamiento de Anita (A la gorda, drógala, profe), pero también fue invitada a hablar con la Jefa de Estudios (Ella te dará detalle)...

Hay cosas que no son como son, sino como otros quieren que las veamos, pero, sean como sean, a mí me da igual si sé verlas al revés.

       “El burro.gif (1052 bytes) non ... a la guerra” 

No es necesario recurrir a "la cuenta de la vieja" para encontrar los capicúas, pero si tienes paciencia...

Escríbenos a: ies.victoria.kent@centros5.pntic.mec.es

[La historia del palíndromo ANITA, LA GORDA LAGARTONA, NO TRAGA LA DROGA LATINA, creado por el escritor José Antonio Millán, se cuenta en su página web: http://jamillan.com/aqu.htm

Otros palíndromos se han sacado de esta dirección: http://www.atlas-iap/~pepcardo/noupalin.htm ]