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Pasatiempos

(nº 14,   Diciembre-2001)

Sobran las palabras (PS-14)                           

J. L. López Lasala

¿Y ahora, qué? Tengo ante mis ojos la vigésima segunda edición del diccionario de la Real Academia Española. Miro sus páginas como se mira el fuego o el mar: buscando algo que no se encuentra, encontrando algo que no se busca. Imagino que no son dos, sino cuatro los volúmenes que ahora empieza a devorar una aplicada polilla y creo que ya tengo un nuevo pasatiempo para los lectores de El Rincón de la Ciencia:

Cada libro de los que se ven en la ilustración tiene cinco centímetros de grosor. Esa medida incluye las tapas, que tienen un grosor de ¼ de centímetro. Si una polilla que come papel empieza a degustar su menú por la primera página del volumen I y se abre camino hasta la última página del volumen IV, ¿qué distancia habrá recorrido?

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Alguna inconfesable razón se esconderá tras el desproporcionado interés que muestran los profesores de lengua por nuestro vocabulario. Yo no creo que conociendo más palabras podamos expresar mejor el pensamiento, sino al contrario. Sólo con un léxico escueto se puede decir lo que realmente se piensa o se quiere: pedir una caña, acostarse con alguien o mandarle a tomar por… Pero si por educación, miedo o conveniencia no es posible esa sinceridad, entonces deberemos recurrir a la vigésima segunda edición del diccionario de la Real Academia Española, con el riesgo de ahogarnos en su mar de vocablos o quemarnos en su infierno de acepciones. ¿Es posible calcular el número de palabras que desperdicia el eufemismo, la ironía, la ambigüedad, la exageración, la redundancia o el circunloquio? ¿Cuánto supone en euros esta gravosa hipocresía verbal?

Los profesores no entienden que, gracias a la hambrienta polilla de nuestra ignorancia, conseguiremos regresar a la Edad de Oro de todas las lenguas, aquella que disfrutaron nuestros antepasados homínidos, allá por Atapuerca, donde las cuatro emociones básicas se despachaban con otros tantos gruñidos.

Fdo.: El burrito non

Piensa, amigo internauta, la solución al problema de la polilla y, con el menor número de palabras posible, envíala a nuestra dirección: ies.victoria.kent@centros5.pntic.mec.es

SOLUCIÓN