El rincón de la Ciencia I.S.S.N.: 1579-1149

nº 39 (enero-2007)

Tecnología RFID, ¿adios al código de barras? (RC-99)


Iván Reyes Tejera


Alrededor de los años 60´s se despunta la tecnología que ha venido a revolucionar el mercado de identificación a distancia. La afamada tecnología RFID[1] ha venido a conquistar el sector empresarial, desplazando en su totalidad al código de barras. Ciertamente suena muy interesante, sin embargo profundicemos un poco en lo que su desarrollo conlleva.

Como toda tecnología en boga, la tecnología RFID no es un concepto nuevo en potencia; su invención data del periodo de guerra soviético, donde aviones Rusos utilizaban tecnologías basadas en el rebote de ondas de radio sobre objetos enemigos. Este precepto en esencia, y con el paso de los años, llego a convertirse a lo que hoy conocemos como identificación por frecuencias de radio.

Esta tecnología tiene como principio fundamental la utilización de ondas de radio emitidas por un pequeño dispositivo transmisor, que determina la identificación y ubicación del mismo respecto a un receptor. Estos dispositivos, están constituidos por una un circuito RF[2] adjunto a una diminuta antena que se encarga de emitir una señal única en un rango de cobertura que viaja por el aire.

La peculiaridad de este sistema redunda la versatilidad de estos dispositivos “inteligentes”, mejor conocidos como tags o etiquetas. Cada etiqueta emite una señal diferente a las demás etiquetas RFID, lo cual hace que se diferencien totalmente unas de otras. Dado a si diseño, son capaces de producirse de una infinidad inmensa de tamaños y presentaciones, que van desde pequeñas micras, hasta dimensiones similares a una tarjeta de crédito. Lo peculiar de estas diminutas etiquetas es su capacidad de almacenamiento de información, que gracias a diseño en circuitería, son capaces de almacenar cadenas de datos extensas.

Para definir la identificación de las etiquetas es necesario un dispositivo que entienda e identifique la señal que emiten estas. El sistema se ve complementado por un dispositivo receptor que se encarga de captar, diferencias y almacenar todas las señales provenientes de las etiquetas, clarificando que cada una, a nivel radiofrecuencia, es diferente a sus congéneres. Los dispositivos receptores RFID redundan su funcionalidad en funcionar como interprete de las etiquetas, descifrando e interpretando el contenido individual de cada etiqueta que se encuentre dentro del rango de cobertura.

Gracias a su tecnología de diseño, los lectores RFID son capaces de procesar múltiples lecturas de manera simultánea. Estos dispositivos actúan como pasarelas de información hacia la computadora que se encargara de interpretar y realizar los procesos secundarios que involucran el uso reidentificación por medio de frecuencias de radio.

Existen dos tipos de tecnologías RFID en el mercado, que se diferencian por su modus operandus. Las tecnologías se denominan como activa y pasiva.

La tecnología pasiva se caracteriza por manejar etiquetas de dimensiones muy pequeñas, además de no poseer fuente de alimentación interna en su diseño; la señal que emiten es generada gracias al campo electromagnético al estar en contacto con un receptor RFID. Las etiquetas pasivas únicamente emiten señales de RF al estar en contacto con un receptor, de lo contrario se comportan estáticas.

Mientras que, la tecnología activa posee una fuente de alimentación interna[3] que le permite emitir su señal de RF en todo momento. Cabe destacar que las etiquetas activas tienen un periodo de vida más limitado que las pasivas, debido a que se guían por el periodo de vida útil de su fuente de alimentación. Cabe destacar que así como existen etiquetas pasivas y activas, existen de igual manera sus contrapartes receptores, pasivos y activos. Estos se caracterizan por ser únicamente compatibles con su tecnología.[4]

La tecnología utilizada actualmente por grandes empresas se caracteriza[5] por ser pasiva, debido a que los elevados costes de implementación en tecnología activa, no lo hace un producto actualmente asequible para el mercado establecido. Se espera que en un par de años los costos se reduzcan en gran medida.

Dentro de las principales aplicaciones que se le han dado a la tecnología RFID destacan las líneas de producción, identificación de vehículos, control de personal y gestión de existencias en almacén. Además de esto, se ha previsto como un dispositivo injertable en el tejido humano, permitiendo un sistema único, infalsificable y de costo moderado, comparado con sus contrapartes biométricas.

Recapitulando, nos hemos percatado que la tecnología RFID ha tomado un papel sumamente importante en la identificación, control y gestión de recursos, gracias a sus muy grandes capacidades flexibles de implementación y adaptación. Demos la bienvenida a una tecnología sumamente prometedora que se disputa la corona en la en materia de identificación.

Para mayor información es posible consultar el portal oficial en investigación de esta tecnología[6].

[1] Acrónimo anglosajón de Radio Frequency Identication.

[2] Acrónimo de Radio frecuencia.

[3] Generalmente una batería de larga duración.

[4] Etiquetas activas con receptores activos / etiquetas pasivas con receptores pasivos.

[5] Wall Mart, Guillete, GE, entre otros.