El rincón de la Ciencia I.S.S.N.: 1579-1149

nº 52 (enero-2010)

El agua en la antigua Grecia (RC-124a)


Rosario Criado y Ana Belén Cantero


En la antigua Grecia se utilizaban las aguas de escorrentía, agua de pozos y agua de lluvia para el consumo cotidiano. Debido al crecimiento de la población se vieron obligados a su almacenamiento y reparto mediante la construcción de una red de distribución. El agua utilizada se retiraba mediante sistemas de aguas residuales. Los griegos fueron de los primeros en tener interés en la calidad del agua y para ello utilizaban embalses de aireación para su purificación.

Hace algo más de 2500 años, Tales de Mileto en la antigua Grecia afirmaba que el agua "era la sustancia universal de la cual provenían todas las cosas". Se adicionaba otra frase: "el agua es lo mejor" que adquirió gran importancia en el mundo antiguo. Esta última afirmación se sustentaba en la observación siguiente: "el nutrimento de todas las cosas es húmedo"... "la simiente de todas las cosas es de naturaleza húmeda".

Baño de asiento típico de Atenas                         Brocal de pozo ateniense               

                                                                  

                                               

Colector principal, cubierto con losas                               Clepsidra          

 

Estamos describiendo cómo era la distribución del agua corriente en la ciudad de Atenas del siglo V a.C., había en cada área una alcantarilla general que recogía las aguas de varias tuberías y las llevaba al arroyo que cruzaba Atenas, el Erídano, y que desembocaba en las afueras en el río cercano.Otro de los usos del agua fueron los baños. En Atenas no ha aparecido ninguna de estas instalaciones, pero sí en otras ciudades.

Fabricación de una clepsidra

 La antiquísima invención de la clepsidra -de origen mesopotámico- se basa en el principio de que una cantidad dada de agua siempre requiere del mismo tiempo para pasar gota a gota de un recipiente a otro. Este aparato es entonces un cronómetro y no un reloj, pues marca una determinada cantidad de tiempo pero no da la hora. No ha llegado ninguna clepsidra antigua hasta nosotros. Sólo se conoce su funcionamiento por las descripciones de Vitrubio. Por extensión, se ha llamado también clepsidra al reloj de arena, con el que se mide el tiempo por medio de dos ampollas o recipientes de forma cónica, de vidrio o cristal, unidos por el vértice, de modo que la fina arena contenida en el de arriba vaya pasando lenta, pero continuamente al de abajo, lo que tarda en pasar es la unidad de medida del tiempo.

                                  Ver imagen en tamaño completo

(En esta pintura, se observa cómo se prepara el agua en la clepsidra para marcar el tiempo del que el orador dispone para dirigirse a sus oyentes)

Los alumnos de 4º de E.S.O. del I.E.S. Juan de Villanueva construyeron una clepsidra en el laboratorio de Física; para ello emplearon dos macetas de plástico. En una de ellas practicaron un orificio en la parte inferior cerca de la base, utilizando una aguja de tejer caliente por un extremo. Cronometraron el vertido del agua a través del orificio desde la maceta situada en un nivel más alto y previamente llena, hasta la situada en la parte baja. Lo hicieron marcando cada minuto, con un rotulador permanente, el nivel del agua alcanzado en la maceta de arriba. Finalmente decoraron la clepsidra, como se ve en la fotografía.

                                                                               

Realmente serían útiles cualquier tipo de recipientes que permitan un trasvase de agua continuo durante un tiempo suficientemente largo.


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