El rincón de la Ciencia nº 2 (Septiembre de 1999)
Alimentos transgénicos (RC-5)
M. L. Tato          I.E.S. Victoria kent

 FD00727A.gif (2269 bytes)    El desarrollo en los últimos años de las técnicas de la biología molecular ha dotado al hombre de herramientas que le permiten acceder y manipular el ADN de los organismos. Una de las aplicaciones de lo que se ha llamado "ingeniería genética" consiste en el desarrollo de técnicas moleculares para la modificación genética de variedades de plantas, animales y microorganismos utilizados como alimentos o que intervienen en el proceso de obtención de alimentos. Estas técnicas han hecho posible conseguir nuevas variedades capaces de expresar genes de resistencia a patógenos, tolerar el uso de herbicidas, resistir condiciones climáticas adversas o la producción de leche con una composición diferente por poner algunos ejemplos. Los alimentos así producidos se denominan "transgénicos" pues provienen de organismos portadores de material genético perteneciente a especies no emparentadas que les ha sido transferido por medio de ingeniería genética.

     La introducción de estos alimentos en el mercado ha desatado una polémica que, sobre todo en Europa, enfrenta a WB00743_.gif (796 bytes)consumidores y organizaciones ecologistas con las grandes multinacionales que los distribuyen. El problema es complejo y no se puede abordar de una forma sencilla ni general. Uno de los principales argumentos de los defensores de los alimentos transgénicos es que la biotecnología podría contribuir a la desaparición de las hambrunas que, hoy en día, siguen sufriendo los países en vías de desarrollo. La mayoría de los habitantes de estos países son pequeños agricultores cuyos cultivos se encuentran a merced de las plagas y las inclemencias del tiempo. La manipulación genética permitiría instaurar cultivos resistentes a las plagas o a la sequía, mejorando la situación. Pero para que fuese de verdad efectiva, la instauración de estos cultivos debería ir acompañada del desarrollo de técnicas agrícolas más efectivas, de un uso racional del agua y de un reparto de tierras más racional, como proponen los autores de una revisión publicada por la revista Science, sobre las posibilidades que ofrece la biotecnología para mejorar la alimentación en todo el mundo.

    Sin embargo, son muchos los argumentos que se pueden esgrimir en contra, de índole ética, sanitaria o medioambiental. Por un lado, el hecho de que los organismos transgénicos puedan ser patentados conduce a un monopolio de la distribución de semillas que encadena a los agricultores a las empresas agroquímicas y farmacéuticas. En cuanto a la salud humana, ¿cómo se pueden evaluar los riesgos de "contaminación genética" o alergias que puedan resultar de la utilización de alimentos manipulados genéticamente y que incorporan ahora genes de bacterias, virus, animales o plantas?. Por lo que se refiere a los riesgos medioambientales, podrían aducirse entre otros, la amenaza a la diversidad genética por la simplificación de los sistemas de cultivo, la potencial transferencia de genes de cultivo resistentes a los herbicidas a variedades silvestres que podrían crear "supermalezas" o la aparición por recombinación genética de nuevas razas de bacterias patógenas.

     Ante estas informaciones que se recogen constantemente en los medios de comunicación, uno se pregunta hasta qué punto puede elegir libremente el consumidor, tomar o no alimentos transgénicos, y cómo se encuentran contemplados en la legislación.

    La Comisión Europea posee un Reglamento sobre nuevos alimentos y nuevos ingredientes alimentarios que se aplicará a los alimentos e ingredientes alimentarios que contengan organismos modificados genéticamente, que consistan en dichos organismos, o que hayan sido producidos a partir de ellos pero que no los contengan.

    Los alimentos e ingredientes alimentarios contemplados en el Reglamento no deberán suponer ningún riesgo para el consumidor ni inducir a error al consumidor. Por ello deberán ser sometidos a una evaluación de seguridad única y a una evaluación de riesgo medioambiental antes de ser introducidos en el mercado de la Unión Europea. Además, la Comisión ha presentado una propuesta, como medida de transición en el etiquetado de los productos genéticamente modificados, que pretende que incluya la siguiente información en el etiquetado:Corn1.jpg (6695 bytes)

En España, donde actualmente existen 20.000 hectáreas cultivadas de maíz transgénico, se ha creado una Comisión Especial del Senado sobre Productos Transgénicos ante la que comparecieron el pasado día 8 de septiembre los científicos don Antonio Pou del Consejo Asesor del Medio Ambiente y don Francisco García Olmedo catedrático de biotecnología, quienes coincidieron en afirmar que los alimentos transgénicos son "imparables" y que, dada su complejidad, deben aprobarse caso por caso.

 

Posteriormente a la publicación de este artículo, en la madrugada del día 29 de enero de 2000, más de 130 países han aprobado, el Protocolo de Bioseguridad que regula el comercio internacional de organismos modificados genéticamente con el fin de evitar riesgos para la salud y el medio ambiente.

Protocolo de Bioseguridad

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