El rincón de la Ciencia nº 17 (Julio-2002)
¿Tiene que ver el ser humano con el calentamiento global?  (RC-45)


Adaptado por: Juan Carlos Sanz Martín, CIEMAT


Algunos científicos afirman que la superficie de la Tierra empezará a enfriarse, por si misma, en una o dos décadas.

Robert Essenhigh, un científico de la Ohio State University, afirma que la acumulación atmosférica de dióxido de carbono (CO2) es un efecto (y no la causa) del calentamiento global de la superficie terrestre, que, a su vez, es un fenómeno que se autocorregirá en una o dos décadas.

Actualmente, la mayoría de los investigadores cree que la quema de los combustibles fósiles emprendida por el ser humano, cuya máxima expresión está en las centrales termoeléctricas y el transporte, es el origen del incremento de la concentración de CO2 (que tiene efecto invernadero). Por el contrario, Essenhigh afirma que semejante hipótesis omite la cantidad, mucho mayor, de CO2 que circula constantemente en la atmósfera debido al ciclo hidrológico.

Según este investigador, se subestima la importancia del agua contenida en la atmósfera (que también presenta efecto invernadero), y por ello, las hipótesis que se manejan (y, por tanto, las respuestas que se arguyen) son incorrectas. Pero, ¿cómo es posible que tantos científicos ignoren este dato esencial? Essenhigh cree que todo se debe a que la mayor parte de los trabajos sobre dinámica atmosférica siguen la estela del informe que, en 1977, publicó la National Academy of Sciences, donde aparecían los niveles de CO2, pero no así los del agua en fase gaseosa (agua por encima de su punto crítico), pues sólo se identificó los de vapor de agua (agua en su punto de rocío), que implica agua condensada –o nubes–, cuya concentración atmosférica es mucho menor.

Sin embargo, Essenhigh ha empleado otros muchos parámetros: los ritmos de evaporación oceánica, el análisis de las diversas fuentes de CO2 de origen humano, y los datos proporcionados por la paleoclimatología del último millón de años.

Un trabajo realizado en 1985 por la World Meteorological Organization y el United Nations Environment Program indica que se intercambian hasta 9x1013 kg/año de CO2 entre los océanos y la atmósfera, y unos 6x1013 kg/año entre la vegetación y la atmósfera. Las emisiones humanas, que apenas alcanzan los 6x1012 kg/año, suponen menos de un 7% del total de CO2 atmosférico circulante. Essenhigh afirma que la tesis según la cual basta este pequeño porcentaje para provocar el calentamiento global carece de apoyos suficientes.

La termoquímica elemental nos dice que cuando las temperaturas aumentan, la solubilidad del CO2 en el agua disminuye, por lo que se libera en mayor cantidad a la atmósfera. En consecuencia, la mayor concentración de este compuesto sería un efecto (más que una causa). Entonces, ¿cuál  es el origen del calentamiento global? Essenhigh piensa que ello responde a una fase del ciclo natural de calentamiento y enfriamiento planetario.

Observando las oscilaciones térmicas que ha experimentado la Tierra durante el último millón de años se aprecia una suave variación, con un aumento medio gradual, ocurrido mucho antes de que el ser humano influyese en modo alguno sobre la concentración atmosférica de CO2. Así, la temperatura global media habría aumentando menos de un grado durante el último millón de años, mientras que la amplitud de la oscilación ha crecido en los últimos 100.000 años unos 5ºC (hasta alcanzar actualmente los 10ºC de media).

Essenhigh considera que nos encontramos cerca de la amplitud máxima (punto de mayor calentamiento) del actual ciclo, que empezó hace unos 25.000 años, y que dentro de 10 ó 20 años la Tierra experimentará un enfriamiento que nos llevará, al cabo, a una nueva era glacial.

Ell ciclo de 100.000 años puede medirse en el océano Artico, que actúa como un gigantesco regulador térmico. Cuando este mar se encuentra congelado actúa como un espejo que devuelve gran parte de la radiación solar al espacio, provocando el descenso de la temperatura atmosférica. Esto disminuye la evaporación global de agua que, al cabo, reduce la tasa de nevadas y, en consecuencia, hace que disminuya el tamaño de los casquetes polares (naturalmente, también el del polo Ártico). Semejante disminución   baja el albedo (la radiación devuelta al espacio es menor) y causa un calentamiento de la Tierra, hasta que vuelva a haber suficiente agua evaporándose para restaurar la producción de nieve y reiniciar el ciclo (homeostasis global atmosférica). Es decir, cuando el hielo ártico se empiece a expandir, la temperatura global bajará y la Tierra se dirigirá hacia una nueva era glacial.

Las tesis de Essenhigh, aún minoritarias, podrán comprobarse empíricamente en una década (tal vez en dos).

Puedes obtener más información en: http://www.amazings.com/ciencia/noticias/210601a.html