El rincón de la Ciencia nº 5 (Marzo-2000)
Excipientes y formas en que se presenta un medicamento (RC-13)
Mª de los Angeles Fernández

Si lo necesitas, para leer el artículo, puedes ayudarte de el
Diccionario para excipientes y medicamentos
(se recomienda minimizarlo hasta su uso)

 

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¿Qué es un excipiente?

Estamos habituados a ver medicamentos en el botiquín, y pocas veces nos paramos a pensar en el proceso necesario que un fármaco o principio activo, que suele ser una sustancia química pura, debe sufrir para llegar a nuestras manos tal y como lo conocemos, en forma de comprimidos, cápsulas, jarabes, inyectables, pomadas…

Partiendo de dicho principio activo, responsable de la acción farmacológica, y gracias a un proceso tecnológico más o menos complejo llegamos a esa "envoltura" de los fármacos llamada medicamento. Pero los verdaderos protagonistas de este proceso son los excipientes, sustancias auxiliares que ayudan a que el principio activo se formule de manera estable, eficaz y, sobre todo, segura para el paciente. Estos excipientes se pueden clasificar de varias maneras, pero la más interesante es atendiendo a la función que realizan dentro del medicamento. Lo más frecuente es que una misma sustancia tenga más de una función; por ejemplo, el etanol ayuda a solubilizar principios activos parcialmente solubles en agua y además es un estupendo conservante. A continuación vamos a enumerar algunas de sus funciones y ejemplos de sustancias más o menos cercanas a nosotros e indispensables para formular un medicamento estable, seguro y eficaz.

Habitualmente, las cantidades de fármaco que puede haber en una dosis suele ser pequeña y por lo tanto difícil de manipular; por ejemplo, en una aspirina la cantidad de ácido acetilsalicílico es de medio gramo. Para solucionar este problema se utilizan diluyentes, son sustancias que aumentan el volumen de preparado y nos lo hacen más manejable. Existen multitud de diluyentes: almidón, lactosa, sacarosa, manitol, levulosa, fosfato ácido de calcio, etc. Usar uno u otro depende de las circunstancias; por ejemplo, la lactosa es muy soluble y tiene un sabor agradable por lo que se utiliza en los comprimidos, la sacarosa además de tener un sabor agradable es higroscópica (capta agua) por lo que se utiliza para comprimidos que se disuelven en la boca. El manitol cuando se disuelve da lugar a sensación de frescor, lo que hace que se utilice para comprimidos masticables. La levulosa no se metaboliza tan rápido como otros azúcares y es usada en medicamentos para diabéticos. Es decir, utilizar uno u otro depende de a qué pacientes vaya dirigido el medicamento, que via de aplicación tenga, o la estabilidad del principio activo.

Formas farmacéuticas

Los ejemplos más frecuentes de formas farmacéuticas han sido los comprimidos, esto es debido al proceso tecnológico complejo que los produce y a gran cantidad de sustancias auxiliares que necesitan. Las comprimidoras tienen básicamente dos pistones y un cilindro dosificador donde se va introduciendo el polvo a comprimir, desde una tolva. Luego el polvo debe tener unas propiedades adecuadas para que todos los comprimidos se dosifiquen de la misma manera, lo que requiere sobre todo gran fluidez. Esto se consigue utilizando excipientes lubrificantes como talco, estearato de magnesio, almidón o parafina. Pero hay que tener en cuenta muchos más detalles, no sólo es importante fabricarlos correctamente, sino que deben ser eficaces y para que el fármaco del comprimido lo sea, una vez que lo hemos tomado debe disolverse en el tracto gastrointestinal, así nuestro organismo podrá absorberlo y el principio activo cumplirá con su función. Para ello se incorporan a los medicamentos, sobre todo a las formas orales como comprimidos o cápsulas, excipientes solubilizantes, adsorventes y disgregantes. Los solubilizantes son sustancias muy solubles en agua que al disolverse deshacen la estructura del comprimido, por ejemplo los azúcares. Los adsorventes, tienen gran tendencia a fijar moléculas de agua que solublizan el principio activo, como la lactosa, el almidón, o el fosfato cálcico. Y los disgregantes, como la pectina o la gelatina, pueden incorporar agua fácilmente, hinchándose y rompiendo el comprimido, o bien son mezclas de sustancias que producen efervescencia disolviendo el comprimido, la mezcla más usada esta compuesta por bicarbonato sódico y ácido cítrico.

 

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Otras formas farmaceúticas, como los jarabes requieren excipientes algo diferentes. En este caso, lo más importante es que el principio activo se mantenga disuelto o en una suspensión estable, cosa a veces muy complicada porque existen multitud de fármacos muy insolubles. Para ello se utilizan solubilizantes o cosolventes, por ejemplo hay sustancias parcialmente solubles en agua, pero solubles en mezclas de disolventes. Estos cosolventes pueden ser glicerina, que además es conservante, o bien alcohol etílico. El problema de este último no es que puede llevar a la ebriedad, como en principio podría pensarse, ya que la dosis no es grande, sino que la sinergia con el medicamento puede producir problemas hepáticos.

Con todo ello y a pesar que el etanol es un disolvente estupendo se utiliza cada vez menos, y sobre todo se evita en los jarabes infantiles. Las disoluciones de sacarosa son usadas, porque tienen gran viscosidad lo que estabiliza el jarabe y además en concentraciones altas de azúcar es difícil el crecimiento de microorganismos. Para diabéticos, lo más frecuente es incorporar polioles, como el sorbitol, que sustituyen parcialmente los azúcares de absorción rápida como la sacarosa. Pero la solublidad no es el único problema, porque los fármacos pueden ser atacados por la luz, pueden ser oxidados y perder su acción farmacológica o dar lugar a sustancias no deseables, por esto se utilizan envases opacos y se añaden antioxidantes como el ácido ascórbico(vitamina C). Terminamos con los jarabes, citando los aromatizantes y colorantes, para que el preparado sea agradable de tomar, esto es importante sobre todo en jarabes infantiles, ambos tipos de compuestos para ser utilizados deben estar aprobados por el Código Alimentario Español.

 

Vamos a continuar el recorrido con los inyectables, que no gustan a nadie. Esta forma farmaceútica tiene una fabricación compleja ya que deben ser completamente estériles. ¡Imagina qué pasaría si inyectáramos una ampolla contaminada en la vena! Las bacterias llegarían rápidamente a cualquier lugar de nuestro organismo. También en este tipo de preparados se utilizan solublizantes del principio activo, antioxidantes, antisépticos, etc. Pero lo más importante es el disolvente utilizado. Si la inyección va a ser en vena, hay que tener en cuenta que debe ser isotónica con la sangre y además el pH tiene que ser neutro. Si la inyección es intramuscular, la velocidad de disolución del principio activo se puede regular, si el disolvente es de naturaleza acuosa el fármaco pasará rápido al organismo, si el disolvente es de naturaleza lipófila, el fármaco pasará lentamente al organismo, estos últimos inyectables suelen que quedar en forma de nódulos que se disuelven lentamente y así se pueden espaciar las inyecciones. inyecc-2.jpg (2547 bytes)

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Los colirios, también tienen sus requerimientos, el ojo es una zona muy delicada, y los colirios deben ser isotónicos con las lágrimas cuya concentración es del 0.9 % en cloruro sódico, y además su pH debe ser neutro. Si queremos que el fármaco actúe de forma local, es decir en el ojo, es importante que se mantenga ahí un periodo de tiempo suficiente, por lo que también se añaden sustancias que aumentan la viscosidad. Ya veis que no es nada sencillo.

gel-2.jpg (1954 bytes)gel-4.jpg (3050 bytes)tubogel.jpg (2744 bytes) Por último, nos detendremos un poquito en las pomadas, que están formadas en gran medida por excipientes, estas formas farmaceúticas pueden tener estructura de emulsión, de gel o de crema, pero la característica común es que suelen estar compuestas por fases acuosas y fases oleosas, que debido a emulgentes se interponen de manera estable. Su fabricación es algo parecido a hacer mayonesa, la fase acuosa es el vinagre, la fase oleosa es el aceite y el emulgente es la lecitina presente en la yema del huevo, cuando se agita, las diferentes fases se interponen y la lecitina hace que se estabilicen, dando lugar a esta mezcla homogénea. Bien, pues los excipientes de la mayoría de las pomadas sufren un proceso parecido. La liberación del principio activo depende de la fase predominante, las fases acuosas predominan cuando queremos que el fármaco actúe a nivel externo, es decir en las capas superficiales de la piel. Pero si necesitamos que el fármaco penetre bien o que este largo rato actuando, se buscan excipientes grasos, que formen una película oclusiva sobre la piel.

Como puede verse, hacer un medicamento que sea estable, seguro y eficaz, es algo bastante complejo, y la presencia de excipientes totalmente imprescindible. Por ello os animo a mirar los prospectos o los envases, y cuando leáis debajo del principio activo, algo parecido a " excipientes, cantidad suficiente", seáis conscientes de la importancia de estas sustancias.