El rincón de la Ciencia nº 4 (Enero-2000)
La lucha contra la corrosión: ¿cómo mantener a la Naturaleza a raya? (RC-12)
Josep Corominas,    Escola Pia de Sitges

El hierro es un metal que se oxida muy fácilmente en contacto con el aire, lo que provoca muchos quebraderos de cabeza para evitar la corrosión de objetos y dispositivos fundamentales en el mundo en que vivimos, por ejemplo, los automóviles, barcos, etc.


La manera más simple de proteger el hierro contra la corrosión es formar una barrera entre el metal y la atmósfera. La barrera puede ser una capa de pintura, de aceite, de una grasa o de un plástico. Pero a veces se utiliza otra técnica: el hierro se recubre de una fina capa de otro metal, como por ejemplo el zinc. Este metal debe tener la propiedad de ser más activo químicamente que el hierro. Este es el sistema de protección que se ilustra en una de las Actividades Prácticas que proponemos en este número: Un "sacapuntas" y la oxidación de los metales.


Cuando dos metales humedecidos se ponen en contacto, forman una pila electroquímica. En esta pila el metal químicamente más activo hace de polo negativo (ánodo) y el menos activo, de polo positivo (cátodo). Como consecuencia, el metal más activo se corroe más rápidamente, protegiendo así al menos activo. Este tipo de protección se llama protección anódica y el metal que hace de ánodo se llama metal de sacrificio. Por ejemplo cuando el hierro se recubre de una capa de cinc, aunque este último se ralle y se deteriore, esta capa sirve de protección. El cinc es un metal más activo que el hierro y se oxida más rápidamente, actúa de metal de sacrificio y protege al hierro de la corrosión. Lo mismo ocurre cuando tenemos en contacto magnesio con hierro.

La tabla 1 muestra la llamada serie galvánica para metales sumergidos en agua salada. Ésta serie es una escala de los metales de más a menos activos. Como puedes ver, si tenemos un trozo de hierro o acero en contacto con magnesio en agua salada, como el magnesio es más activo que el hierro, se oxidará primero el magnesio antes que el hierro y mientras haya magnesio en contacto con el hierro, éste no se verá afectado por la corrosión. Los metales más activos (más arriba en la tabla) protegen a los menos activos (más abajo en la tabla). Tabla 1: Serie galvánica para metales en agua de mar

Magnesio
aleaciones de magnesio
zinc
aleaciones de aluminio
acero galvanizado (acero recubierto de zinc)
hierro de fundición
acero
plomo
estaño
cobre
latón (cobre + cinc)
bronce (cobre + estaño)
plata
oro
platino

Tabla 2: Reacción de reducción Para acabar de entender éste fenómeno, puedes comparar los valores de los potenciales de reducción de algunos metales que se presentan en la tabla 2. Cualquier metal con el potencial de electrodo más negativo que el hierro puede usarse como metal de sacrificio y le protegerá de la corrosión.
Eº / V
Mg2+(aq) + 2 e-    ---> Mg (s)        - 2,37
Zn2+(aq) + 2 e-   --->  Zn (s)           - 0,76
Fe2+(aq) + 2 e-  ---> Fe (s)             - 0,44

También puedes realizar la experiencia de la que hablábamos anteriormente y que se presenta en este mismo número de El rincón de la Ciencia (nº 4 Enero de 2000):   Un "sacapuntas" y la oxidación de los metales.

 

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