El rincón de la Ciencia

I.S.S.N.: 1579-1149

nº 41 (Junio-2007)

Hunter Adams: La risa como elixir de vida  (Al-23)

Ricardo Colmenero Martínez (alumno de Historia en la Universidad de Alcalá de Henares)


En 1998  el actor Robin Williams está en el punto más importante de su carrera cinematográfica. Los 90 habían sido una década fructífera para su reconocimiento como cómico esencial del cine contemporáneo con películas como la Señora Doubtfire, Jumanji o Jack. Pero algo cambió en él desde que ganó el oscar en 1997 como actor secundario por “El indomable Hill Hunting”. Ahora quería demostrar su faceta tragicómica, que era capaz de hacer reír y llorar en una misma cinta. El resultado vino con la película Patch Adams dirigida por  Tom  Shadyac. 

El resultado, a pesar de pasar sin pena ni gloria por las salas,  fue plasmar la vida de un médico que supo ver más allá del caso y el paciente para tratar con seres humanos, convirtiéndose en un revolucionario de las prácticas médicas. Además fue y es denostado por las corrientes más conservadoras de la profesión al considerar sus métodos poco ortodoxos y no respetar la distancia doctor-paciente con la suficiente seriedad y rigor que requiere el tratamiento de una enfermedad.[1]

No obstante la vida de Patch Adams es cuando menos objeto de interés de los curiosos por la historia de la ciencia. Sobre todo actualmente que se han puesto de moda en España las series sobre “médicos humanizados”  como pueden ser “House” o “Anatomía de Grey”. Salvaguardando la distancia de que en el caso de  Hunter Adams tratamos con un personaje real, y por tanto, sujeto a cierto rigor a la hora de profundizar en su figura.

Nacido en Washington D.C. hace  64 años  y considerado así mismo como “médico, payaso profesional y autor” ha recorrido el mundo enseñando, allá donde le han querido escuchar, una forma alternativa de medicina basada en una mayor cercanía con el paciente y el uso del humor en las terapias con enfermos. Es conocida también su faceta social que le ha llevado a los rincones más inhóspitos y menos favorecidos, desde América del Sur a Europa, para cuidar y amenizar a los enfermos y desamparados. Los más conocidos son su viaje a orfanatos rusos y en 1998 a Bosnia Herzegovina, país azotado por la reciente Guerra Civil. Toda esta faceta partió de un sueño en los años setenta y que se materializó en el llamado Hospital Gesundheit[2] (situado en Virginia). Ahora transformada en fundación, el doctor Hunter Adams recogió a multitud de pacientes, algunos de ellos rechazados de otros hospitales por su asiduidad o falta de cura. Ese centro de salud, materializado en la película como una casita en mitad de un bosque, no tiene ese ambiente blanco y quizás desolador que los hospitales tienen. Podría pasar como una casa más, pintada de colores en la que su interior viven personas que necesitan ayuda.

Puede ser una muestra de rebeldía, locura o vanguardismo. Lo cierto es que la figura de Adams a nadie deja indiferente, ya sea para bien o para mal. Personalmente le considero una figura relevante en la medicina del siglo XX, que quizás ha avanzado en su instrumental y tecnología, pero que posiblemente ha olvidado su carácter de ciencia humana.

Los efectos de la risa en nuestros cuerpos

Todos hemos oído hablar de la risoterapia, pero aquí voy a aprovechar para explicar en que consiste y sus efectos beneficiosos.  

En primer lugar desmitificar su naturaleza novedosa y vanguardista. En efecto, es una práctica antigua documentada en civilizaciones orientales tales como la China Imperial o India, donde existían reuniones para canalizar la salud a través de la carcajada. Remontándonos a la época contemporánea destacar la aparición de este tratamiento en las teorías psicoanalíticas para combatir el dolor mental y aquel procedente del subconsciente. Sin embargo uno de los primeros casos  y también más conocidos es el del ejecutivo americano Norman Cousins  que padeció espondilitis anquilosante, cuyo efecto más aparente es la perdida de movilidad. El médico de este crítico y editor le aconsejó sonreír y llevar una vida optimista, sin reprimir la carcajada. De este modo consiguió paliar el dolor producido por la enfermedad, lo que junto con la medicación consiguió curarle completamente.

Ahora bien, ¿Qué provoca la carcajada en nuestro organismo? Pues en primer lugar la liberación de endorfinas y encefalinas, consideradas como drogas naturales generadas por el cuerpo (neurotransmisores), que logran sofocar el dolor y generar un estado cercano al éxtasis. En numerosos medios de comunicación se las denomina como “el elixir de la felicidad”. A este saludable estado se le añaden efectos como la activación de los músculos del cuerpo, evitando su oxidación, la oxigenación del mismo al entrar el doble de los seis litros de aire que los pulmones suele contener y la estimulación del aparato locomotor.

En definitiva, la próxima vez que se  ría o que tenga ganas de hacerlo, no se aguante, pues es una bocanada de vida. Una práctica más de la complejidad del cuerpo humano, una naturaleza que a pesar de llevar con nosotros tanto tiempo; logra sorprendernos cada día.

FILMOGRAFÍA.

PATCH ADAMS (1998), dirigida por Tom Shadyac e interpretada por Robin Williams y Monica Potter.

RECURSOS ON-LINE.  

www.patchadams.org (en inglés) Página web oficial del Dr Hunter Adams en la que se explican su labor y sus proyectos.

http://www.buenasiembra.com.ar/salud/articulos/risas.htm Crónica de uno de los múltiples viajes de Adams, en esta ocasión a Argentina.

http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=662 Página que recoge el fenómeno de la risoterapia.

 



[1] El doctor Hunter “Patch” Adams.

[2] Voz alemana que significa Salud.