El rincón de la Ciencia

I.S.S.N.: 1579-1149

nº 38 (Noviembre-2006)

Sophie Germain, mujer y matemática en el siglo de las luces  (Al-21)

Ricardo Colmenero Martínez (alumno de Historia en la Universidad de Alcalá de Henares)


El mundo científico está plagado de nombres famosos: Boyle, Pascal, Newton o Pitágoras son sólo un ejemplo de un entorno donde predomina el sexo masculino, al menos en la fachada que ha pasado a la posteridad. Sin embargo, muchas grandes mujeres, a la sombra de estos genios, han realizado prodigios matemáticos o físicos.

Sophie Germain (1771-1831) es un claro ejemplo. Discípula de maestros como Joseph-Louis Legrand o Carl Friedich Gauss, con los que se carteaba bajo pseudónimos, estudió el campo de la teoría de números descubriendo los denominados números primos de Sophie Germain. Estos son aquellos primos (p) tales que 2p+1 también es primo (por ejemplo, p=5 porque 11 es primo, pero no p=7 ya que 15 no lo es).

Aun teniendo un brillante historial, la historia de Sophie Germain es un ejemplo de superación y amor a la disciplina. Sin acceso a una educación que si hubiese sido hombre podría haber recibido y con la negativa de todos sus parientes y amigos, aprendió cálculo, álgebra y análisis de forma autodidacta en su París natal. El tiempo era propicio ya que vivió a finales del siglo XVIII cuando la Ilustración emergía anexionada a la acción política que en 1789 daría lugar a la Revolución Francesa. La premisa era sencilla: mayor divulgación de conocimientos, una popularización del saber a través de un lenguaje sencillo y accesible o, al menos, esa era la intención de publicaciones como la famosa Enciclopedia de Diderot y D’Alembert. Ahora bien, este "Siglo de las luces" tenía sus agujeros negros y lo cierto es que Sophie Germain tardó en ganar premio alguno y se le negaron muchas puertas desde jerarquías masculinas. Actualmente existen unos galardones en Francia con su nombre al igual que una calle de París.

Números Primos Sophie Germain

La matemática partió de la base del Último teorema de Fermat que afirma que “si n es cualquier entero igual a 3 o mayor, no existen números enteros no nulos que cumplan la ecuación:

Zn=Xn+Yn

Si sustituimos n por un número primo de Sophie Germain tendríamos Zp=Xp+Yp donde p y 2p+1 son primos. Y Sophie Germain demostró que en este caso la ecuación de Fermat no tiene soluciones no nulas. Su razonamiento fue el primero en aplicarse más allá de un valor específico del exponente. Por esto, los números primos de Germain se usan hoy en día en campos como la criptografía.

Concurso de la Academia Francesa de las Ciencias, Ernst Chladni y las vibraciones en las superficies elásticas.

En 1811 Germain participó en el Concurso de la Academia Francesa de las Ciencias por primera vez y trató de explicar los estudios matemáticos contemporáneos alemanes en el entorno de la física de Ernst Chladni. El contrapunto estuvo en que fue rechazada por dos veces, hasta 1816, cuando se rindieron a su buen hacer y ganó el concurso.

El científico alemán es conocido por ser precursor en las teorías de las vibraciones externas de los cuerpos planteadas en su obra “Entdeckungen ueber die Theorie des Klanges”.

Para entender tal modelo lo explicaré con un ejemplo sencillo. Disponemos de una lámina metálica fina que cubrimos con una cantidad proporcionada de arena. La golpeamos hasta que alcance resonancia y el resultado son los trazos con arena de las ondas producidas por la vibración del cuerpo. En el Museo de Ciencia y Tecnología que hay en Madrid se puede comprobar prácticamente tal patrón, muy utilizado en la fabricación de los instrumentos de cuerda.

Matemáticas contemporáneas a Sophie Germain.

Además de la científica que da titulo a este artículo, muchas otras mujeres trabajaron para el desarrollo de las matemáticas. En especial quiero recordar la labor de María Gaetana Agnesi (1718-1799), cuyos estudios sobre análisis de funciones la llevaron a ser miembro de la Academia de las Ciencias en Bologna. La cumbre de sus descubrimientos fue la denominada “Curva de la bruja de Agnesi”.

Dentro de la nobleza también había matemáticas como la marquesa de Châtelet (1706-1749), que contó con las bazas de una buena educación y un mayor acceso a las editoriales, dando lugar a títulos como “Institution Physique” en el que contradecía las teorías de Leibnitz, refutando con argumentos cercanos a la física de Newton. En los salones de los clubs franceses, en los que se discutía de política, ciencia y artes, sonó su nombre, llamando la atención del mismísimo Voltaire con el que iniciaría una relación académica en los que serían los años más productivos de su vida.

En el campo de la astronomía destaca Carolina Herschel (1750-1848), la hermana del famoso William Herschel con el que catalogó la posición de varias nebulosas y observó la trayectoria de los cometas.

Para concluir este artículo, que mejor forma que hacerlo con una cita de una de las grandes científicas de la historia:

“En la ciencia debemos interesarnos por las cosas que explican y no por las personas que las descubren”

  Marié Curié.

MÁS INFORMACIÓN:

http://www.agnesscott.edu/Lriddle/women.htm (en inglés)

http://darkwing.uoregon.edu/~wwmnmath/ (en inglés)

Schiebinger, L.: ¿Tiene Sexo la mente? La mujer en los orígenes de la matemática moderna. Catedra. 2004.